DIÁLOGO INTERNO.
Base de nuestra autoestima.
Diálogo interno: base de nuestra autoestima.
Todos mantenemos una conversación interna a lo largo del día.
Interpretamos lo que hacemos, evaluamos nuestras decisiones, anticipamos situaciones y emitimos juicios sobre nosotros mismos. Muchas veces este diálogo ocurre de manera tan automática que apenas somos conscientes de él.
Sin embargo, la forma en que nos hablamos puede influir profundamente en cómo nos percibimos.
Desde la psicología, el diálogo interno puede entenderse como el conjunto de pensamientos, interpretaciones y mensajes que dirigimos hacia nosotros mismos. Cuando estos mensajes son constantemente críticos, descalificadores o rígidos, pueden contribuir a construir una imagen negativa de nosotros.
Por esta razón, prestar atención a nuestra conversación interna puede ser un paso importante para fortalecer la autoestima.
¿De dónde viene nuestra forma de hablarnos?
Nuestro diálogo interno no aparece de la nada.
Se va construyendo a partir de nuestras experiencias, de los mensajes que hemos recibido durante la vida, de nuestras relaciones y de las expectativas que hemos aprendido sobre quiénes “deberíamos” ser.
Frases escuchadas repetidamente pueden terminar incorporándose a nuestra propia manera de pensar:
“Deberías hacerlo mejor.”
“No es suficiente.”
“No puedes equivocarte.”
“Los demás lo hacen mejor que tú.”
Con el tiempo, esas ideas pueden convertirse en una voz interna que continúa evaluándonos incluso cuando nadie más lo está haciendo.
Lo importante es comprender que haber aprendido una determinada forma de hablarnos no significa que tenga que acompañarnos para siempre.
Todos podemos ser autocríticos en determinados momentos. La autocrítica incluso puede ayudarnos a reconocer errores y mejorar. El problema aparece cuando deja de centrarse en una conducta concreta y comienza a definir quiénes somos.
Hablarte mejor no significa engañarte
Transformar nuestro diálogo interno no consiste en repetir frases positivas que no sentimos verdaderas.
Decirnos “soy increíble en todo” probablemente no ayudará cuando sabemos que estamos atravesando una dificultad.
Un diálogo interno saludable busca ser más realista, equilibrado y respetuoso.
Cuando aprendemos a tolerar el error y tratarnos con mayor respeto, podemos sentirnos más seguros para aprender, probar y volver a intentarlo. Cambiar nuestra relación con nuestros pensamientos también puede modificar de maneras positivas nuestra manera de relacionarnos con la vida.
Escuchar cómo nos hablamos
Fortalecer la autoestima no significa eliminar por completo la autocrítica. Significa empezar a reconocer cuándo nuestra voz interna se vuelve excesivamente dura y aprender a responder de una manera diferente.
Podemos comenzar observando algunas frases que aparecen con frecuencia:
¿Cómo me hablo cuando cometo un error?
¿Qué me digo cuando me comparo con alguien?
¿Cómo me trato cuando estoy cansado o no puedo con todo?
¿Mi diálogo interno me ayuda a comprenderme o solamente me castiga?
Tomar conciencia es el primer paso para poder elegir una respuesta diferente. La autoestima se construye también en esas conversaciones privadas que nadie más escucha.
Y quizá aprender a hablarnos con mayor respeto no signifique dejar de reconocer nuestros errores o dificultades.
Signifique recordar que podemos corregirnos sin destruirnos, aprender sin descalificarnos y crecer sin convertir cada dificultad en un juicio sobre nuestro propio valor.
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